SE DICTAN CLASES DE: FOLCLORE ARGENTINO, DANZAS ESPAÑOLAS Y FLAMENCAS, DANZAS CLÁSICAS. DANZAS DEL VIENTRE, COMÚNMENTE LLAMADAS ÁRABES. //BALLET EN FORMACION DE TODAS LAS DANZAS , INTEGRADO POR LOS ALUMNOS QUE ASÍ LO DESEEN.!!! -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------//--------------------------------------------------------------------- . LAS CLASES SE DIVIDEN POR NIVELES : JARDÍN, PARA NIÑO/AS DE 3 A 5 AÑOS, SIEMPRE ACOMPAÑADOS POR SUS PADRES O UN ADULTO RESPONSABLE QUE SE QUEDE CON ELLOS DURANTE LA CLASE , INICIACION A LA DANZA , PRINCIPIANTES , INTERMEDIOS, AVANZADOS Y NIVEL PARA ADULTOS TAMBIEN!----------------------------------------------------------------------------- --------------------------------------------------------------------------- //
-LOS ESPERO CON GANAS DE TRABAJAR, CON DEDICACIÓN; CREATIVIDAD , ASÍ PODER LOGRAR NUESTRAS METAS,PERO SIEMPRE DISFRUTANDO CADA CLASE, SINTIÉNDONOS CÓMODOS Y PLENAMENTE FELICES, POR QUE BAILAR ES SOÑAR CON LOS PIES ...

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domingo, 7 de febrero de 2010

Naciones Indígenas actuales

las antiguas civilizaciones dejaron un pequeño legado ,en , las naciones nativas de de nuestros dias, las cuales se encuentran dispersas en diminutas porciones de territorios en algunas provincias. En ellas se observa la influencia de sus ancestros en las diversas celebraciones (Toreo de la Vincha, Misachicos, Apachetas, etc.)


Naciones Indígenas actualesNaciones nativas (20k)

Las antiguas y poderosas civilizaciones que abarcaron la extensión del territorio argentino fueron desapareciendo, algunas sin dejar rastro. Entre las 14 naciones indígenas sobrevivientes (11 de las cuales veremos), un grupo de sus integrantes tomaron el camino de la docencia para concientizar a la sociedad de su existencia, esa labor invisible pero incansable dio sus frutos: en la Constitución Argentina fueron incorporados los derechos indígenas.

Centros y Organizaciones Aborígenes en Argentina

  • Centro Indianista de Rosario: Santa Fe.

  • Centro Indianista Hunuc Huar: San Juan.

  • Fundación Inti-Raymi: Jose C. Paz, Bs.As.

  • Comunidades Indígenas de Quilmes: COINQUI, Quilmes, Tucumán.

  • Centro Mapuche de El Bolson: S.C. de Bariloche, Río Negro.

  • Centro Mapuche de Epuyen: Chubut.

  • Cóndor Jaire: La Plata, Bs.As.

  • Centro Cultural Mawo-Pelaj: Embarcaciones, Salta.

  • Instituto de Comunidades Aborígenes: ICA, Formosa.

  • Federación Indígena del Neuquén: Neuquén.

  • Federación Indígena de Formosa: Formosa.

  • Federación Indígena del Chaco, Parlamento de Cabanaro y Sáenz Peña: Chaco.

  • Reivindicación Cultural Inca: RCI, Tres Cruces, Jujuy.

  • Cooperativa Collasuyu: Santa Catalina, Jujuy.

  • Centro Colla: Barrio Hermoso, Salta.

  • Cooperativa Wichi: Rivadavia Banda Sur, Salta.

  • Comunidad Amaicha del Valle: Tucumán.

  • Centro Florentino Marinao: Chubut.

  • Comunidad Toba "La Tigresa": Formosa.

Datos generales de Argentina


Datos generales de Argentina

El nombre

Procede del latín "argentum", que significa plata. El origen de esta denominación se remonta a los viajes de los primeros conquistadores españoles al Río de la Plata. Los náufragos de la expedición de Juan Díaz de Solís encontraron en la región a indígenas que les regalaron objetos de plata y llevaron a España, hacia 1524, la noticia de la existencia de la Sierra del Plata, una montaña rica en aquel metal precioso. A partir de esa fecha los portugueses llamaron al río de Solís, Río de la Plata. Dos años después, los españoles utilizaron también esa denominación. La Constitución Nacional sancionada en 1853 incluyó el nombre de "República Argentina" entre los nombres oficiales para la designación del gobierno y territorio de la Nación.

Idioma
El idioma oficial de la República Argentina es el castellano (o español). También se habla Quechua (norte), Guaraní (litoral) y otras lenguas autóctonas.

Religión
La religión oficial es la Católica Apostólica Romana, aunque existe total libertad de culto. Se practican además el protestantismo, el judaísmo, el islamismo, la religión ortodoxa griega, la ortodoxa rusa y otras.

Fechas patrias más importantes
25 de Mayo de 1810. Se constituyó la Primera Junta de Gobierno Patrio. En el Cabildo de Buenos Aires.
9 de Julio de 1816. Se proclamó la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, en Tucumán.

Símbolos Patrios (Fuente: http://www.senado.gov.ar)
Bandera
Creada por Manuel Belgrano en 1812 durante la gesta por la Independencia de las Provincias UnidasBandera Nacional del Río de la Plata. El 20 de Julio de 1816 mediante Decreto se la adopta como Símbolo Patrio, y en 1938 el Congreso Nacional sanciona una ley en la que se fija como Día de la Bandera el 20 de Junio, aniversario de la muerte de su creador.
Compuesta por tres franjas proporcionales, dos azules celestes separadas por una franja blanca central que lleva un sol naciente de color amarillo oro, rodeado de 32 rayos: 16 rectos y 16 curvos alternados.
Las medidas de la Bandera Oficial son: 1,40 mts. de largo por 0,90 mts. de ancho.
1er. Decreto Oficial sobre la Bandera:
La consagración legal de la actitud tomada por Belgrano el 27 de febrero de 1812, correspondió al Congreso de Tucumán por iniciativa del diputado Juan José Paso. El Decreto, redactado y presentado por el diputado por Charcas, José M. Serrano, fue aprobado en la Sesión del 20 de julio de 1816 de la siguiente forma:

Elevadas las Provincias Unidas en Sud América al rango de una Nación después de la declaratoria solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca que se ha usado hasta el presente y se usará en lo sucesivo exclusivamente en los Ejércitos, buques y fortalezas, en clase de Bandera menor, ínterin, decretada al término de las presentes discusiones la forma de gobierno más conveniente al territorio, se fijen conforme a ella los jeroglíficos de la Bandera nacional mayor.
Comuníquese a quienes corresponda para su publicación.
Francisco Narciso de Laprida, Presidente. Juan José Paso, Diputado Secretario.
(Fuente: Instituto Nacional Belgraniano)
25 de febrero de 1818
El Congreso de Tucumán (trasladado a Buenos Aires), a propuesta del diputado Chorroarín, aprobó como bandera de guerra la misma que ya se usaba, pero con el emblema incaico del sol en el centro.

Escudo
Representa la unión de las Provincias, simbolizando además la libertad y el nacimiento de una nueva Nación.
La Asamblea de 1813 comenzó a utilizar en sus documentos un sello estampado en lacre con elEscudo Nacional escudo, que fue aceptado por todos los gobiernos y pueblos de las Provincias Unidas del Río de la Plata. En 1944 el Poder Ejecutivo Nacional mediante el Decreto 10.302 logra dar uniformidad al Escudo, quedando conformado de la siguiente manera:
Es un escudo de forma oval cortado con su campo superior de azur (azul), y el inferior de plata (blanco) con dos antebrazos humanos estrechados que representan la unión de las Provincias, el gorro de gules (frigio) es el símbolo de la libertad que sostenido por la pica (lanza corta) identificado con la defensa. El sol naciente anuncia una nueva Nación, rodeado de los laureles del triunfo. La cinta con los colores patrios hace alusión a la Nacionalidad Argentina.
El nacimiento del Escudo Nacional no tiene fecha cierta pero se sabe que la Asamblea Constituyente del año 1813 encomendó al diputado por San Luis, Dn. Agustín Donado, para que llevara a cabo la materialización de un sello oficial destinado a legitimar las resoluciones de la Asamblea, en reemplazo del utilizado durante el gobierno virreinal.
La Asamblea aceptó oficialmente el sello el 12 de marzo de 1813 quedando instituido nuestro blasón y fijado el día 22 de febrero como "Día del Escudo Nacional".
También fue la Asamblea del Año XIII, la que por decreto del 13 de mayo de 1813 estableció que el Supremo Poder Ejecutivo debía utilizar el mismo escudo, con algunas variantes, para autorizar sus propios actos.

Himno Nacional
Aprobado por la Asamblea el 11 de mayo de 1813, fue compuesto por Vicente López y Planes y su música pertenece a Blas Parera.
En 1900, durante la Presidencia de Julio Argentino Roca se sanciona un Decreto disponiendo que en las fiestas oficiales, colegios y escuelas sólo se cantarán la primera y última cuarteta y el coro; con la intención de mantener la armonía en la convivencia con los españoles residentes en el país y con España.

Marcha Patriótica
(Versión original)
Letra: Vicente López y Planes
Música: Blas Parera


Coro
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

Oid ¡mortales! el grito sagrado:
¡Libertad, libertad, libertad!
Oid el ruido de rotas cadenas:
Ved en trono a la noble Igualdad.

Se levanta a la faz de la tierra
Una nueva y gloriosa Nación:
Coronada su sien de laureles
Y a su planta rendido un León.

Coro

De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar;
La grandeza se anida en sus pechos,
A su marcha todo hacen temblar.

Se conmueven del Inca las tumbas
Y en sus huesos revive el ardor,
Lo que ve renovando a sus hijos
De la Patria el antiguo esplendor.

Coro

Pero sierras y muros se sienten
Retumbar con horrible fragor:
Todo el país se conturba con gritos
de venganza, de guerra y furor.

En los fieros tiranos la envidia
Escupió su pestífera hiel
Su estandarte sangriento levantan
Provocando a la lid más cruel.

Coro

¿No los veis sobre Méjico y Quito
Arrojarse con saña tenaz?
¿Y cual lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y la Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
Luto y llanto y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?

Coro

A vosotros se atreve ¡Argentinos!
El orgullo del vil invasor,
Vuestros campos ya pisa contando
Tantas glorias hollar vencedor.

Mas los bravos que unidos juraron
Su feliz libertad sostener.

A esos tigres sedientos de sangre
Fuertes pechos sabrán oponer.

Coro

El valiente argentino a las armas
Corre ardiendo con brío y valor,
El clarín de la guerra cual trueno
En los campos del Sud resonó;
Buenos Aires se pone a la frente
De los pueblos de la ínclita Unión,
Y con brazos robustos desgarran
Al ibérico altivo León.

Coro

San José, San Lorenzo, Suipacha,
Ambas Piedras, Salta y Tucumán,
La Colonia y las mismas murallas
Del tirano en la Banda Oriental;
Son letreros eternos que dicen:
"Aquí el brazo argentino triunfó."
"Aquí el fiero opresor de la patria
Su cerviz orgullosa dobló."

Coro


La victoria al guerrero argentino
Con sus alas brillantes cubrió,
Y azorado a su vista el tirano
Con infamia a la fuga se dio;
Sus banderas, sus armas se rinden
Por trofeos a la Libertad.
Y sobre alas de gloria alza el pueblo
Trono digno a su gran majestad.

Coro

Desde un polo hasta el otro resuena
De la fama el sonoro clarín.
Y de América el nombre enseñado,
Les repite ¡mortales! Oíd:
¡Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud!
Y los libres del mundo responden:
¡Al Gran Pueblo Argentino, Salud!
Himno Nacional Argentino
(Versión que se canta actualmente)
Letra: Vicente López y Planes
Música: Blas Parera

Oid Mortales, el grito sagrado:
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!
¡Oid el ruido de rotas cadenas:
ved del trono a la noble Igualdad!

Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud,
y los libres del mundo responden
¡Al gran Pueblo Argentino salud!


Coro
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos
o juremos con gloria morir.


Escarapela
Escarapela NacionalCinta con los colores patrios que hace alusión a la nacionalidad Argentina.
El 25 de mayo de 1810 se usaron por primera vez los colores patrios en la Escarapela. En 1812 el Triunvirato hizo saber al Jefe del Ejército Mayor que las tropas deberían reconocer y usar la Escarapela Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata con los colores celeste y blanco, quedando abolida la roja que hasta ese momento se usaba.
En 1935 el Consejo Nacional de Educación proclamó como Día de la Escarapela el 18 de may

Pájaro Nacional
Hornero. Proclamado por unanimidad en 1927. Se encuentra en casi todo el territorio nacional. Hace su nido de barro en los postes de alambrados, de tendido eléctrico y cualquier saliente propicia. Mide unos 20 cm, es de color pardo y tiene el vientre un poco más claro. La hembra es un poco más pequeña. Es muy sociable y habita tanto en el campo como en zonas pobladas. leyenda:

EL Hornero es un pajarito que arma su nido, por lo general, en la cercanía de los humanos, el nido tiene dos compartimentos, en el cual el más protegido es el de la hembra. Se dice que romper nido de horneros atrae a la tormenta. Cuando llueve se pasea por el nido, alborozado, dejando sus huellas.

Esta leyenda, de origen, nos cuenta que Jahé, hijo único de su padre, salió a cazar unNidos de hornero... carpincho, luego de una larga jornada, el cansancio lo hizo dormirse a orillas del río. Al despertar vio salir de las aguas a una hermosa joven y quedó totalmente enamorado, para poder pretender a la joven debía someterse a una prueba como el resto de los jóvenes: se envolvían en cueros mojados de animales (retobar) que a medida que se secaban iban achicharrando a los muchachos. Al final sólo quedaron 2: Jahé y Aguará. Cuando Aguará pidió que lo sacaran, todos acudieron a ayudarlo y por unos segundos se olvidaron de Jahé. Al ir a aflojar su tortura, vieron que de adentro del cuero salía un pajarito pequeño, esta avecita hizo su nido con paja y barro y que la joven de la cual Jahé se enamoró, se convirtió en pájaro y fue su compañera.

Flor y Arbol Nacional
El Ceibo. Pertenece a las familias de las leguminosas. Su nombre científico es Erythrina Cristagalli (tambien llamada Ceibo, Ceibo Macho, Chopo o Suinandí). Puede alcanzar los 20 metros de altura y uno de diámetro en el tronco. Se la festeja los 22 de noviembre.

Decreto por el cual se establece al Ceibo como Flor Nacional (N° 138474/42 )
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El Poder Ejecutivo Nacional,
Buenos Aires, diciembre 2 de 1942
Visto el informe presentado por la comisión especial designada por el Ministerio de Agricultura para proponer la flor que pudiera ser consagrada Flor Nacional Argentina y de cuyas actuaciones se desprende:
a) Que la flor del ceibo ha merecido la preferencia de gran número de habitantes de distintas zonas del país, en las diversas encuestas populares promovidas por órganos del periodismo y entidades culturales y científicas,
Flor del Ceibo b) que estas circunstancias han determinado el conocimiento de la flor del ceibo en casi todos los países de Europa y América, donde ya figura, en virtud de dichos antecedentes, como representante floral de la República Argentina,
c) que la flor del ceibo, cuya difusión abarca extensas zonas del país, ha sido evocada en leyendas aborígenes y cantada por poetas, sirviendo también de motivo para trozos musicales que han enriquecido nuestro folklore, con expresiones artísticas de hondo arraigo popular y típicamente autóctonas.
d) que el color del ceibo figura entre los que ostenta nuestro escudo, expresión de argentinidad y emblema de nuestra patria.
e) que además de poseer el árbol del ceibo, por su madera, aplicaciones industriales, su extraordinaria resistencia al medio y su fácil multiplicación han contribuido a la formación geológica del delta mesopotámico, orgullo del país y admiración del mundo.
f) que diversas instituciones oficiales, civiles y militares, han establecido la plantación del ceibo al pie del mástil que sustenta nuestra bandera, asignándole así un carácter simbólico y tradicionalista,
g) que por otra parte no existe en la República una flor que encierre características botánicas, fitogeográficas, artísticas o históricas que hayan merecido la unanimidad de las opiniones para asignarle jerarquía de flor nacional, por lo que las predilecciones, como se ha puesto de manifiesto en las encuestas y concursos llevados a cabo,
h) que además no existe la posibilidad de que una determinada planta abarque sin solución de continuidad toda la extensión del país por la diversidad de sus condiciones climáticas y ecológicas,
i) que la opinión de la mayoría de los miembros de la mencionada comisión especial, después de analizar en sus distintos aspectos la cuestión, se ha pronunciado en el sentido de que sea el ceibo el exponente floral de la República Argentina.
Por todo ello,
El Presidente de la Nación Argentina, en acuerdo general de ministros,
DECRETA :
Art.1°. - Declárese Flor Nacional Argentina la Flor del Ceibo.
Art.2°. - El Ministerio de Agricultura adoptará las medidas necesarias para que en los locales de la primera Exposición Forestal Argentina a inaugurarse el 24 del corriente mes en esta capital, estén representados el árbol y la flor del ceibo.
Art.3°. - Comuníquese, archívese y dese a conocer.
DECRETO N° 138474/42
La Comisión, que realizó los estudios pertinentes sobre los diversos antecedentes y proposiciones presentadas a consideración de la misma, estuvo presidida por el doctor Ricardo Helman, oficial mayor del Ministerio de Agricultura, integrándola, además, como vocales, los señores : profesor José F. Molfico e Ing. Agr. Franco E. Devoto, por el Ministerio de Agricultura; Dr. Carlos Obligado, por la Facultad de Filosofía y Letras; Ing. Agr. Emilio A. Coni, por la Academia de la Historia; Ing. Agr. Lorenzo R. Parodi, en representación del Museo de La Plata; Ing. Agr. Arturo Burkart, por el Instituto Darwinion; Dr. Horacio C. Descole, por el Instituto Lillo (Tucumán), e Ing. Agr. Alberto V. Oitavén.---------------------------------------------------------------------------------------------

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deporte nacional : el pato

Deporte viril, para gente de a caballo, audaz y valiente, "El Pato" se practica en Argentina desde principios del siglo XVII, tal como lo muestra una crónica de Felix de Azara en la que relata una "corrida" realizada en Buenos Aires en el año1610 (30 años después de la Segunda Fundación de Buenos Aires, por Juan de Garay) con motivo de las fiestas de beatificación de San Ignacio de Loyola. Dice el naturista: "se juntan para esto dos cuadrillas de hombres de a caballo y se señalan dos sitios apartados como de una legua (cinco kilómetros aproximadamente). Luego cosen un cuero en el que se ha introducido un pato vivo que deja la cabeza afuera, teniendo el referido cuero dos o mas asas o manijas, de las que se toman los dos mis fuertes de cada cuadrilla en la mitad de la distancia de los puntos asignados y metiendo espuelas tiran fuertemente hasta que el mas poderoso se lleva el pato, cayendo su rival al suelo si no lo abandona.
El vencedor echa a correr y los del bando contrario lo siguen y lo rodean hasta tomarlo de alguna de las manijas, tiran del mismo modo, quedando al fin vencedora la cuadrilla que llego con el pato al punto señalado".

El jesuita Diego de Torres Bello S.J. escribía una primera misiva a sus Superiores, el 16 de junio de 1610 contando que, en todas las ciudades del Río de la Plata, se había celebrado con actos religiosos, sociales y culturales la beatificación del fundador de la Compañía de Jesús, San Ignacio de Loyola. Y que en Buenos Aires, "hizo su oficio la artillería y mosquetería, y salieron algunos con intenciones de regocijo a correr patos delante de nuestra iglesia". "Dos grupos de jinetes corrieron patos delante de nuestra Iglesia (fue en medio de lo que hoy es la Plaza de Mayo). A todos causo admiración verlos así a ellos, como a los caballos que parecían incansables corriendo con tanta incomodidad

La segunda misiva enviada, del 4 de Abril de 1611, llama mucho la atención, como que los participantes fueron dos tribus indias y por cierto que los españoles, con toda lógica, no les facilitaban caballos ni les permitían montar dado que eran unas de sus principales armas de conquista y guerra. Sin embargo, consigna que " Padres procedentes de Córdoba estimularon con premios a indios del valle calchaquí para que tiraran flechas a la sortija y corrieran patos". Los locales, calchaquíes, vencieron a los visitantes, Huachipas. No se refiere en nada en lo que hace al juego y su desarrollo. Su lectura hace suponer que perseguían patos vivos que disparaban por las calles de Bs. As. y por los valles. (Hay copias de las cartas en el colegio Del Salvador).

Ni los españoles introdujeron este bravío deporte, ni lo hallaron practicado entre los indígenas. Lo primero es evidente, pues era un deporte desconocido entonces, y aun ahora, en España, y no pudo provenir de los naturales, pues éstos no conocieron el caballo, el que fue importado por los españoles en la primera mitad del siglo XVI. Parecería que se trata de un juego criollo, elaborado y planeado por los conquistadores mismos, o por sus inmediatos descendientes.

Don Pedro de Mendoza fue el introductor del caballo en el año 1536 por estas tierras, aunque su descendencia (las manadas) fueron producto de los pocos que abandonó (hablan de cinco yeguas y siete padrillos) en 1541, Don Irala al abandonar Buenos Aires. Estos se acrecentaron hasta el infinito junto con los que trajo el increíble Cabeza de Vaca (ahora por estos pagos del Sur) en su marcha desde la costa brasileña hasta el Paraguay. Y en ese mismo año de 1542, por Diego de Rojas y en 1550, por Nuñez del Prado, ambos en sus incursiones por el norte de nuestro país.

Juan de Garay, hacia 1581, estimaba en 80.000 animales los caballos que vagaban salvajes (cimarrones) en un perímetro de 30 leguas de Buenos Aires. Catorce años después, 1595, cuando el rey solicitó al gobernador del Río de la Plata, Valdés de la Banda, un informe sobre la caballada que habitaba "la pampa", este contesta así: "Digo que D. Pedro Mendoza que fue el primer poblador de esta ciudad y puerto, trajo aquí caballos y yeguas que se quedaron en la campaña de esta tierra que es muy ancha y larga y en mas de 80 leguas no se halla una tan sola piedra, teniendo en mas de 100 leguas a la redonda tanta cantidad de yeguas y caballos que parecen montes cuando se ven de lejos y son tantos en numero que exceden a aquel gran numero que dicen los historias que había en las dehesas de la provincia de Media que se servían los reyes de Persia..." Bueno, bueno, algo exagerado, sin duda. Pero esto es el origen de sus millones de descendientes y promotores de la gran revolución del modo de vivir de todos los habitantes autóctonos y de quienes les siguieron. Y donde había y hay caballos existen estos juegos, estas destrezas, los deportes hípicos.

Una descripción mas detalladas, es la de Amadeo Frezier (Francés, 1682 – 1773) , un militar ingeniero especializado en fortificaciones, que durante algo mas de 2 años navegó " los mares del Sur". Corría 1712 y escribe en su libro, editado en 1716: " Fui testigo de una fiesta que los encomenderos de dos españoles que se llamaban Pedro se dieron el día del santo de sus amos en una aldea de Talcahuano, cerca de la cual estábamos anclados. Después de oír misa montaron a caballo para correr la gallina, como se corre la oca en Francia, con unas diferencias: que todos se arrojaban sobre el que ha obtenido la cabeza para quitársela y llevársela ante aquel en honor del cual hacen la fiesta; corriendo a todo galope se topaban para quitársela y a la carrera recogía del suelo todo lo que derribaban por tierra. Después de esta carrera se apearon para la comida".

El novelista argentino William Henry Hudson (1841 – 1922) en su difundido libro "EL Ombú" expresa que "El Pato era el entretenimiento más popular practicado al aire libre en la Argentina".



Con el transcurso de los años, "El Pato", fue practicado y también prohibido por la autoridades religiosas y civiles por el alto nivel de peligrosidad y las consecuencias fatales que traía aparejado el hecho de querer llegar a cualquier precio con el pato al punto señalado.

La primera prohibición al juego que se tiene noticia, es del 23 de febrero de 1739, cuando así se dispuso en Santiago del Estero con el siguiente texto: "pues es demasía y atropello jugar pato en medio de la ciudad".

El RP. Salbaire, que escribió la "Historia de Nuestra Señora de Luján", consigna un documento de 1796, del Sacristán mayor de la Parroquia, Gabriel José Maqueda, que amonesta y ordena a los feligreses que se abstengan del juego del pato, "combinándolos con la excomunión" si no lo hicieren.

Pero su prohibición real y concreta fue por el decreto del 21 de Junio de 1822 del gobernador de Bs. As. D. Martín Rodríguez, refrendado por su ministro secretario de relaciones Exteriores y Gobierno, D. Bernardino Rivadavia y que expresaba: "Todo el que se encuentre en este juego, por la primera vez será destinado por un mes a los trabajos públicos; por dos meses en la segunda, y por seis en la tercera". Además, " quedaran sujetos a la indemnización de los daños que causaren". La policía, los alcaldes y los jueces de campaña eran los encargados de hacer cumplir la prohibición.

Dicen que Rosas lo ratificó, pero todo parece indicar tan que solo se limitó a hacerlo cumplir y a su estricta manera. Luego estuvo la ordenanza policial mencionada.

Pero ya en la época de Juan Manuel de Rosas el Pato era casi inexistente. Mitre escribió "sus Odas" durante el sitio de Montevideo, cuando tenia entre 18 y 20 años y recién las editó a los 33 años, en 1854. Y en su composición denominada "El Pato" dice en una nota: " El juego del pato no existe ya en nuestras costumbres, es ya una reminiscencia lejana. Prohibido severamente por las desgracias personales a que daba motivo, el pueblo lo ha dejado poco a poco, sin olvidarlo del todo".

Pese a la prohibición algunos personajes de la época resaltaban sus cualidades por requerir ciertamente varones fuertes y vigoroso, capaces de tolerar los más terribles empujones y las más extremosas tensiones musculares. Mitre lo indicó en una de sus Rimas:

¡El pato! juego fuerte
del hombre de la pampa
que marca las costumbres
de un pueblo varonil!
Para avispar los nervios
para tender los músculos
como el convulso joven
en el dolor febril.

Sin duda "El Pato" fue el entretenimiento más popular practicado al aire libre en la República Argentina.

Refiriéndose a un relato del juego y a los guasos u hombres del campo, el escritor José de Espinoza, nos informa que para jugar una partida de Pato "se junta una cuadrilla de estos guasos, que todos son jinetes más allá de lo creíble; uno de ellos lleva un cuero con argollas, y el brazo levantado; parte como un rayo llevando 150 varas de ventaja, y a una seña, él y todos corren a mata-caballo, formando grita como los moros: todos persiguen al pato y pugnan por quitarle la presa; son diestrísimas las evoluciones que éste hace para que no lo logren, ya siguiendo una carrera recta, ya volviendo a la izquierda, ya rompiendo por medio de los que siguen, hasta que alguno, o más diestro o más feliz, lo despoja del pato, para lo que no es permitido que lo tomen del brazo. En este momento todos vitorean y le llevan entre los aplausos, alaridos y zamba al rancho suyo, al que frecuenta, o bien al de la dama que pretende. Reinan todavía entre estas gentes muchos restos de la antigua gallardía española".

Roberto Torreiro ha escrito en Pampa Argentina que, "cuando en pleno siglo veinte ya nadie se acordaba de la antigua existencia del juego del Pato, el 16 de abril de 1937, por iniciativa del entonces jefe de guardia de seguridad de la ciudad de La Plata, don Alberto del Castillo Pose, secundado en su acción por un calificado grupo de deportistas, se llevaba a cabo una exhibición del referido deporte, cuyo término y debido al entusiasmo despertado entre los presentes, se decidió auspiciar la difusión práctica del Pato, propendiendo a la formación de equipos dentro de las entidades afines a los deportes hípicos, e incitando a la constitución de instituciones que originariamente se dediquen a la práctica del deporte. Ese paso inicial, se constituía en el primer éxito logrado por el más criollo de nuestro juegos".

Alberto Castillo Posse, reglamentó el deporte (se utilizó una pelota de cuero con cuatro manijas), cuya obra culminó oficialmente cuando e1 31 de marzo de 1938 tras los ensayos producidos se solicito al ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Don Roberto Noble, que se derogara el articulo Nº l043 del reglamento de Policía de la Provincia de Buenos Aires (de 1889), que prohibía la practica del juego.

El entonces gobernador, Manuel Fresco accedió a ello y lo concreto mediante un decreto del 28 de abril de 1938 y dice entre sus considerandos: "En la actualidad los deportes están sujetos a las disciplinas que imponen sus reglamentaciones y dicho juego, en la forma en que se practica en la actualidad, es un deporte sano y vigoroso, similar al polo"

¿Qué quiere decir eso de sujeto a disciplinas, reglamentaciones?. Precisamente eso, expresado literalmente, como que antes de 1937 no había reglamentación alguna, aunque si modalidades. Todo era valido, tan valido, bárbaro desordenado, brutal y peligroso que debió ser prohibido mas de una vez hasta que ya antes de promediar el siglo último paso prácticamente a olvido, a ser solo un recuerdo de tradiciones transmitidas de boca en boca en los fogones, entre los paisanos.

El 23 de agosto de 1938, el diario La Nación comentó la primera exhibición pública del Pato, efectuada el día anterior en la cancha de la Asociación Ameghino, en las proximidades del puente Cabildante Léxica, en la ciudad de Luján. Asistieron el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Manuel Fresco; el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Juan G. Kaiser y el Ministro de Obras Públicas de la provincia, José María Bustillo, además de muchos otros invitados especiales.

En el año 1941 se crea la Federación Argentina de Pato (FAP). Asociación integrada por los campos en que se practica este deporte y tiene por finalidad fomentar, dirigir, y difundir el juego de "El Pato", organizar los torneos y velar por la aplicación de los reglamentos, a la vez que orientar y promover la crianza del tipo de caballo mas apto para este propósito.

En agosto de 1943, llegó a General Las Heras un comisario - Sigfrido J. Imaz - a quien los pateros de ese entonces y de la actualidad le deben un profundo recuerdo. Montando un caballo colorado y con una pelota de fútbol con manijas atada con tientos a la montura, la gente trataba de descifrar de que se trataba.

Imaz, haciendo una exhibición en la playa de la estación de tren, la tiró al suelo y levantándola empezó a entusiasmar a toda la gente hasta lograr su cometido.

El 28 de noviembre de 1943, se funda en este partido, con la Presidencia del Comisario Imaz, la Institución denominada "Campo de Pato de General Las Heras", cuyos fines "fueron, son y serán los de fomentar el criollo juego del pato y cultivar los sentimientos tradicionalistas de nuestra Patria".

En el año 1944, el "Campo de Pato de General Las Heras", se afilia a la Federación Argentina de Pato y siendo los primeros equipos herenses "General Las Heras A" y "General Las Heras B".

En el año 1953, en mérito a sus tradiciones y arraigo, se lo declaró "Deporte Nacional" (Decreto Nº 17.468, del 16 de septiembre de 1953, firmado por el Presidente de la Nación, Gral. Juan Domingo Perón). Y a fines del siglo pasado se nombra a General Las Heras "Capital del Pato", el deporte más criollo de todos los tiempos.

El juego actual:

Recio y veloz, este juego que exige a quienes lo practican un alto grado de cultura deportiva y el cumplimiento estricto de sus reglas, se desarrolla entre equipos compuestos por cuatro jugadores cada uno que, mediante pases y combinaciones con las que eluden la acción de sus adversarios, tratan de introducir "El Pato" a través de un aro de un metro de diámetro ubicado, perpendicularmente sobre un poste de 2,40 metros de altura, enclavado en el centro de cada una de las dos cabeceras de la cancha, que mide entre 180 y 220 metros de largo por entre 80 y 90 metros de ancho.
"El Pato" consiste en una pelota de cuero con cámara de goma circundada por tres lonjas de cuero crudo cruzadas transversalmente, en cada una de las cuales van cosidas dos manijas o asas colocadas simétricamente. Es obligatorio que el jugador que tiene "El Pato" lo ofrezca a los adversarios con el brazo derecho extendido perpendicularmente a su cuerpo.

Cualquier movimiento que el jugador haga para impedir que el adversario tome una de las manijas constituye una "negada", acto que el reglamento prohíbe y sanciona, salvo que tenga por fin efectuar pase o tratar de convertir un tanto. Si un adversario logra tomar "El Pato" se origina una "cinchada", que debe efectuarse sin que ninguno de los dos jinetes se apoye en la silla o en su cabalgadura, es decir, "a pura rienda".

La Federación posee el "Campo Argentino de Pato", en Campo de Mayo, a 30 km. de la Capital Federal, sobre la ruta nacional Nº 8, en el que se realizan importantes torneos de baja, media y alta ventaja que culminan con el Campeonato Argentino Abierto, máximo acontecimiento de este deporte que tiene lugar en el "Campo Argentino de Polo", en Palermo, magnífico escenario reconocido como el mejor del mundo.

El Campo Argentino de Pato cuenta con una superficie de 20 hectáreas y posee dos canchas reglamentarias - una de ellas con tribuna techada - provista de sistema de riego por aspersión y ubicadas en medio de una añosa arboleda.

Tiene instalaciones complementarias suficientes tanto para albergar en forma simultánea 100 caballos aproximadamente, con sus correspondientes corrales, bañaderos, embarcaderos. palenques, etc., como para la atención de jugadores y público.

Rubén Liborio Cosentino jugador de Pato desde los 16 años, dice: "Debemos hacer olvidar el aspecto folclórico del Pato. Nunca repudiar sus orígenes gauchos, camperos, totalmente argentinos. Pero no hace falta vestirse de tales para jugarlo. Hoy es un deporte como otros. Para jugar al polo no es necesario ponerse ropa de mandarin " si es que se origino China, o de rajah indio, si es que nació allí. Para jugar pato no hace falta vestirse de gaucho".







Piedra Nacional
Rodocrosita. Es una piedra de origen volcánico, la cual se encuentra en las Sierras Capillitas, Provincia de Catamarca a más de 3000 m. de altura. Llamada también Rosa del Inca o Piedra del Inca.

Como se trata de un Carbonato de Manganeso, es este último el que determina ese fuerte color rosado o púrpura, que se va aclarando a medida que en su composición se ve reemplazado el Manganeso (Mn) por otros componentes. Su nombre proviene de dos vocablos griegos, a raiz de su color, rodo - rosa y crosita - color.



lunes, 1 de febrero de 2010

Las bondades del un, dos…..... :

La danza es una expresión que si bien se practica desde hace millones de años, hasta hace poco estudios se han encargado de reportar los beneficios que este ejercicio ha rendido al organismo, física y psicológicamente, durante siglos.

Un estudio de la universidad de McGill, en Canadá, da por sentado que la danza estimula el sistema nervioso central y la actividad cerebral mucho más que otras disciplinas. La doctora Patricia McKinley, quien dirigió el trabajo, analizó a 30 personas entre 68 y 91 años de edad.

Edmundo Poy, destacado bailarín y coreógrafo criollo, destaca entre los beneficios del baile “la regeneración celular, el buen funcionamiento de la circulación, del aparato respiratorio y óseo”, así como “el control del peso, la salud y el conocimiento del cuerpo”.

En lo psicológico menciona aspectos como la “atención, la concentración y relajamiento mental”. También señala el lado espiritual “la armonía, sentido musical, apreciación de la naturaleza de las cosas y la relación con el alma”.

Rommel Ruiz, actor y profesor de danza, considera que el baile “construye toda una estructura corporal única” y esta es “sostenible sólo a través de la práctica misma”. Ruiz coincide con Poy en que los pasos también son para el alma, ya que “despiertan emociones y fantasías a través del movimiento”. Es muy probable que estas hayan sido algunas de las razones por las cuales los médicos y los entrenadores físicos han recurrido a esta vieja práctica para “curar males”, como en la antigüedad.


Como en el caso de Italia, donde desde hace siglos se práctica “La tarantella”. Ritual que, según sus practicantes, cura la picadura de la tarántula. Su ritmo vertiginoso - compases de 6/8 y 3/8- permite que el veneno circule por la agitación que provocan los movimientos. En el caso de la Universidad Karlstad y la Escuela Universitaria de Danza de Estocolmo, en Suecia, han descubierto que los menores a que les han diagnosticado con hiperactividad se tranquilizan y se calman después de las terapias de baile.




El baile es muy interesante, ya que es un ejercicio que no restringe por la edad o la condición física; lo único de lo que precisa es de constancia, como cualquier otra disciplina, pero con la diferencia de que además de divertido, es muy saludable para la mente y el cuerpo.

Edmundo Poy insiste en que el baile no solo es ejercicio físico, la socialización es otro factor en los casos del baile de pareja. “En países con tradición de salones de baile, la cual aquí no tenemos, las personas -de manera espontánea- toman clases de ritmos como el tango, el bolero, merengue o salsa, y allí crean ambientes donde se conocen”.

Para Poy, algo similar ocurre en nuestro país en los lugares donde la gente va a divertirse a través del baile, como las discotecas, bares y colmadones. Mientras que en lo académico, donde entra en juego la competición, ocurre pero de manera más cerrada, ya que la socialización solo cabe entre los miembros de ese círculo.

Los movimientos del baile están prescritos para tratar problemas de salud como el sobrepeso, por esta razón muchos clubes atléticos y gimnasios están incluyendo dentro de su programa de entrenamiento algunas danzas.

Los especialistas consideran que a la hora de escoger un baile no solo hay que considerar la diversión, o que esté de moda; también hay que evaluar que se desea trabajar.

En el caso de las danzas árabes, popularizadas por Shakira, no solo hace que las mujeres se vean provocativas, esta práctica fortalece los músculos de la vagina y mejora las dolencias causadas por la menstruación y la menopausia, por lo cual es opción para todas las edades. Distintos estudios médicos señalan al tango como una excelente práctica para ayudar a prevenir enfermedades cardíacas. La Sociedad Internacional de Cardiología informó que ritmos como la salsa, el tango y el merengue ayudan a disminuir la presión arterial y a prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares.


Cuerpo y alma unificados en una práctica

Ya dijimos que esta actividad facilita la circulación de la sangre y que ayuda a la tonificación de la piel, también el sistema respiratorio y vascular se benefician de esta práctica.

Es una excelente forma para entrenar el cuerpo, para aquellos que no son tan amigos de la rutina de un gimnasio, mediante el baile se eliminan grasas, gracias al drenaje de líquidos y toxinas.

Corrige malas posturas y combate los niveles elevados de colesterol.

Rommel Ruiz asegura que, incluso, “todas las danzas en sus estilos, formas y técnicas” son excelentes escultores del cuerpo, gracias al “estiramiento muscular y fortaleza corporal” que provocan.

Otro beneficio es el de la coordinación y el equilibrio. El trabajo de la universidad de Canadá demostró en personas con edad avanzada que el baile “estimula el sistema nervioso central y la actividad cerebral”, de igual forma es recomendable para paliar los dolores articulares y la osteoporosis y prevenir el envejecimiento.





Mientras, que en la población infantil surte efectos para corregir trastornos congénitos y malas posturas, además de que permite desarrollar el oído musical, la memoria y la expresión.

Psicológicamente, es una ayuda para expresar las emociones y canalizar la adrenalina.


Metraje inspirador

Pasos bajo la lluvia
Probablemente el más mítico de los musicales hollywoodense, estrenado en 1952, donde el genial Gene Kelly muestra sus dotes de bailarín y coreógrafo. Inspirado en los musicales de Broadway de los años 30 y 40.

Una coreografía que brilla
Grease es una de los más populares. Rodada a finales de los 70 y ambientado en los 50, contiene algunas de las canciones, con sus coreografías, más famosas del cine como “You're the one that I want” y “Summer nigths”.

Entre guantes y mallas
Billy Elliot, película inglesa del año 2000, narra los cambios suscitados, tanto dentro como fuera, de la vida de un joven adolescente que decide dejar los guantes de boxeo por las zapatillas de danza clásica.

domingo, 11 de octubre de 2009

Teoría y juego del duende Federico García Lorca

Teoría y juego del duende


Federico García Lorca
Madrid, 1933.


Señoras y señores:

Desde el año 1918, que ingresé en la Residencia de Estudiantes de Madrid, hasta 1928, en que la abandoné, terminados mis estudios de Filosofía y Letras, he oído en aquel refinado salón, donde acudía para corregir su frivolidad de playa francesa la vieja aristocracia española, cerca de mil conferencias.

Con ganas de aire y de sol, me he aburrido tanto, que al salir me he sentido cubierto por una leve ceniza casi a punto de convertirse en pimienta de irritación.

No. Yo no quisiera que entrase en la sala ese terrible moscardón del aburrimiento que ensarta todas las cabezas por un hilo tenue de sueño y pone en los ojos de los oyentes unos grupos diminutos de puntas de alfiler.

De modo sencillo, con el registro que en mi voz poética no tiene luces de maderas, ni recodos de cicuta, ni ovejas que de pronto son cuchillos de ironías, voy a ver si puedo daros una sencilla lección sobre el espíritu oculto de la dolorida España.

El que está en la piel de toro extendida entre los Júcar, Guadalete, Sil o Pisuerga (no quiero citar a los caudales junto a las ondas color melena de león que agita el Plata), oye decir con medida frecuencia: "Esto tiene mucho duende." Manuel Torres, gran artista del pueblo andaluz, decía a uno que cantaba: "Tú tienes voz, tú sabes los estilos, pero no triunfaras nunca, porque tú no tienes duende."

En toda Andalucía, roca de Jaén y caracola de Cádiz, la gente habla constantemente del duende y lo descubre en cuanto sale con instinto eficaz. El maravilloso cantaor El Lebrijano, creador de la Debla, decía: "Los días que yo canto con duende no hay quien pueda conmigo"; la vieja bailarina gitana La Malena exclamó un día oyendo tocar a Brailowsky un fragmento de Bach: "¡Ole! ¡Eso tiene duende!", y estuvo aburrida con Gluck y con Brahms y con Darius Milhaud. Y Manuel Torres, el hombre de mayor cultura en la sangre que he conocido, dijo, escuchando al propio Falla su Nocturno del Generalife, esta espléndida frase: "Todo lo que tiene sonidos negros tiene duende." Y no hay verdad más grande.

Estos sonidos negros son el misterio, las raíces que se clavan en el limo que todos conocemos, que todos ignoramos, pero de donde nos llega lo que es sustancial en el arte. Sonidos negros dijo el hombre popular de España y coincidió con Goethe, que hace la definición del duende al hablar de Paganini, diciendo: "Poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica."

Así, pues, el duende es un poder y no un obrar, es un luchar y no un pensar. Yo he oído decir a un viejo maestro guitarrista: "El duende no está en la garganta; el duende sube por dentro desde la planta de los pies." Es decir, no es cuestión de facultad, sino de verdadero estilo vivo; es decir, de sangre; es decir, de viejísima cultura, de creación en acto.

Este "poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica" es, en suma, el espíritu de la sierra, el mismo duende que abrazó el corazón de Nietzsche, que lo buscaba en sus formas exteriores sobre el puente Rialto o en la música de Bizet, sin encontrarlo y sin saber que el duende que él perseguía había saltado de los misteriosos griegos a las bailarinas de Cádiz o al dionisíaco grito degollado de la siguiriya de Silverio.

Así, pues, no quiero que nadie confunda al duende con el demonio teológico de la duda, al que Lutero, con un sentimiento báquico, le arrojó un frasco de tinta en Núremberg, ni con el diablo católico, destructor y poco inteligente, que se disfraza de perra para entrar en los conventos, ni con el mono parlante que lleva el truchimán de Cervantes, en la comedia de los celos y las selvas de Andalucía.

No. El duende de que hablo, oscuro y estremecido, es descendiente de aquel alegrísimo demonio de Sócrates, mármol y sal que lo arañó indignado el día en que tomó la cicuta, y del otro melancólico demonillo de Descartes, pequeño como almendra verde, que, harto de círculos y líneas, salió por los canales para oír cantar a los marineros borrachos.

Todo hombre, todo artista llamará Nietzsche, cada escala que sube en la torre de su perfección es a costa de la lucha que sostiene con un duende, no con un ángel, como se ha dicho, ni con su musa. Es preciso hacer esa distinción fundamental para la raíz de la obra.

El ángel guía y regala como San Rafael, defiende y evita como San Miguel, y previene como San Gabriel.

El ángel deslumbra, pero vuela sobre la cabeza del hombre, está por encima, derrama su gracia, y el hombre, sin ningún esfuerzo, realiza su obra o su simpatía o su danza. El ángel del camino de Damasco y el que entró por las rendijas del balconcillo de Asís, o el que sigue los pasos de Enrique Susson, ordena y no hay modo de oponerse a sus luces, porque agita sus alas de acero en el ambiente del predestinado.

La musa dicta, y, en algunas ocasiones, sopla. Puede relativamente poco, porque ya está lejana y tan cansada (yo la he visto dos veces), que tuve que ponerle medio corazón de mármol. Los poetas de musa oyen voces y no saben dónde, pero son de la musa que los alienta y a veces se los merienda. Como en el caso de Apollinaire, gran poeta destruido por la horrible musa con que lo pintó el divino angélico Rousseau. La musa despierta la inteligencia, trae paisaje de columnas y falso sabor de laureles, y la inteligencia es muchas veces la enemiga de la poesía, porque imita demasiado, porque eleva al poeta en un bono de agudas aristas y le hace olvidar que de pronto se lo pueden comer las hormigas o le puede caer en la cabeza una gran langosta de arsénico, contra la cual no pueden las musas que hay en los monóculos o en la rosa de tibia laca del pequeño salón.

Ángel y musa vienen de fuera; el ángel da luces y la musa da formas (Hesíodo aprendió de ellas). Pan de oro o pliegue de túnicas, el poeta recibe normas en su bosquecillo de laureles. En cambio, al duende hay que despertarlo en las últimas habitaciones de la sangre.

Y rechazar al ángel y dar un puntapié a la musa, y perder el miedo a la fragancia de violetas que exhale la poesía del siglo XVIII y al gran telescopio en cuyos cristales se duerme la musa enferma de límites.

La verdadera lucha es con el duende.

Se saben los caminos para buscar a Dios, desde el modo bárbaro del eremita al modo sutil del místico. Con una torre como Santa Teresa, o con tres caminos como San Juan de la Cruz. Y aunque tengamos que clamar con voz de Isaías: "Verdaderamente tú eres Dios escondido", al fin y al cabo Dios manda al que lo busca sus primeras espinas de fuego.

Para buscar al duende no hay mapa ni ejercicio. Solo se sabe que quema la sangre como un tópico de vidrios, que agota, que rechaza toda la dulce geometría aprendida, que rompe los estilos, que hace que Goya, maestro en los grises, en los platas y en los rosas de la mejor pintura inglesa, pinte con las rodillas y los puños con horribles negros de betún; o que desnuda a Mosén Cinto Verdaguer con el frío de los Pirineos, o lleva a Jorge Manrique a esperar a la muerte en el páramo de Ocaña, o viste con un traje verde de saltimbanqui el cuerpo delicado de Rimbaud, o pone ojos de pez muerto al conde Lautréamont en la madrugada del boulevard.

Los grandes artistas del sur de España, gitanos o flamencos, ya canten, ya bailen, ya toquen, saben que no es posible ninguna emoción sin la llegada del duende. Ellos engañan a la gente y pueden dar sensación de duende sin haberlo, como os engañan todos los días autores o pintores o modistas literarios sin duende; pero basta fijarse un poco, y no dejarse llevar por la indiferencia, para descubrir la trampa y hacerle huir con su burdo artificio.

Una vez, la "cantaora" andaluza Pastora Pavón, La Niña de los Peines, sombrío genio hispánico, equivalente en capacidad de fantasía a Goya o a Rafael el Gallo, cantaba en una tabernilla de Cádiz. Jugaba con su voz de sombra, con su voz de estaño fundido, con su voz cubierta de musgo, y se la enredaba en la cabellera o la mojaba en manzanilla o la perdía por unos jarales oscuros y lejanísimos. Pero nada; era inútil. Los oyentes permanecían callados.

Allí estaba Ignacio Espeleta, hermoso como una tortuga romana, a quien preguntaron una vez: "¿Cómo no trabajas?"; y él, con una sonrisa digna de Argantonio, respondió: "¿Cómo voy a trabajar, si soy de Cádiz?"

Allí estaba Eloísa, la caliente aristócrata, ramera de Sevilla, descendiente directa de Soledad Vargas, que en el treinta no se quiso casar con un Rothschild porque no la igualaba en sangre. Allí estaban los Floridas, que la gente cree carniceros, pero que en realidad son sacerdotes milenarios que siguen sacrificando toros a Gerión, y en un ángulo, el imponente ganadero don Pablo Murube, con aire de máscara cretense. Pastora Pavón terminó de cantar en medio del silencio. Solo, y con sarcasmo, un hombre pequeñito, de esos hombrines bailarines que salen, de pronto, de las botellas de aguardiente, dijo con voz muy baja: "¡Viva París!", como diciendo. "Aquí no nos importan las facultades, ni la técnica, ni la maestría. Nos importa otra cosa."

Entonces La Nina de los Peines se levantó como una loca, tronchada igual que una llorona medieval, y se bebió de un trago un gran vaso de cazalla como fuego, y se sentó a cantar sin voz, sin aliento, sin matices, con la garganta abrasada, pero... con duende. Había logrado matar todo el andamiaje de la canción para dejar paso a un duende furioso y abrasador, amigo de vientos cargados de arena, que hacía que los oyentes se rasgaran los trajes casi con el mismo ritmo con que se los rompen los negros antillanos del rito, apelotonados ante la imagen de Santa Bárbara.

La Niña de los Peines tuvo que desgarrar su voz porque sabía que la estaba oyendo gente exquisita que no pedía formas, sino tuétano de formas, música pura con el cuerpo sucinto para poder mantenerse en el aire. Se tuvo que empobrecer de facultades y de seguridades; es decir, tuvo que alejar a su musa y quedarse desamparada, que su duende viniera y se dignara luchar a brazo partido. ¡Y como cantó! Su voz ya no jugaba, su voz era un chorro de sangre digna por su dolor y su sinceridad, y se abría como una mano de diez dedos por los pies clavados, pero llenos de borrasca, de un Cristo de Juan de Juni.

La llegada del duende presupone siempre un cambio radical en todas las formas sobre planos viejos, da sensaciones de frescura totalmente inéditas, con una calidad de rosa recién creada, de milagro, que llega a producir un entusiasmo casi religioso.

En toda la música árabe, danza, canción o elegía, la llegada del duende es saludada con enérgicos "¡Alá, Alá!", "¡Dios, Dios!", tan cerca del "¡Olé!" de los toros, que quién sabe si será lo mismo; y en todos los cantos del sur de España la aparición del duende es seguida por sinceros gritos de "¡Viva Dios!", profundo, humano, tierno grito de una comunicación con Dios por medio de los cinco sentidos, gracias al duende que agita la voz y el cuerpo de la bailarina, evasión real y poética de este mundo, tan pura como la conseguida por el rarísimo poeta del XVII Pedro Soto de Rojas a través de siete jardines o la de Juan Calímaco por una temblorosa escala de llanto.

Naturalmente, cuando esa evasión está lograda, todos sienten sus efectos: el iniciado, viendo cómo el estilo vence a una materia pobre, y el ignorante, en el no sé qué de una autentica emoción. Hace años, en un concurso de baile de Jerez de la Frontera se llevó el premio una vieja de ochenta años contra hermosas mujeres y muchachas con la cintura de agua, por el solo hecho de levantar los brazos, erguir la cabeza y dar un golpe con el pie sobre el tabladillo; pero en la reunión de musas y de ángeles que había allí, bellezas de forma y bellezas de sonrisa, tenía que ganar y ganó aquel duende moribundo que arrastraba por el suelo sus alas de cuchillos oxidados.

Todas las artes son capaces de duende, pero donde encuentra más campo, como es natural, es en la música, en la danza y en la poesía hablada, ya que estas necesitan un cuerpo vivo que interprete, porque son formas que nacen y mueren de modo perpetuo y alzan sus contornos sobre un presente exacto.

Muchas veces el duende del músico pasa al duende del intérprete y otras veces, cuando el músico o el poeta no son tales, el duende del intérprete, y esto es interesante, crea una nueva maravilla que tiene en la apariencia, nada más, la forma primitiva. Tal el caso de la enduendada Eleonora Duse, que buscaba obras fracasadas para hacerlas triunfar, gracias a lo que ella inventaba, o el caso de Paganini, explicado por Goethe, que hacía oír melodías profundas de verdaderas vulgaridades, o el caso de una deliciosa muchacha del Puerto de Santa María, a quien yo le vi cantar y bailar el horroroso cuplé italiano O Mari!, con unos ritmos, unos silencios y una intención que hacían de la pacotilla italiana una aura serpiente de oro levantado. Lo que pasaba era que, efectivamente, encontraban alguna cosa nueva que nada tenía que ver con lo anterior, que ponían sangre viva y ciencia sobre cuerpos vacíos de expresión.

Todas las artes, y aun los países, tienen capacidad de duende, de ángel y de musa; y así como Alemania tiene, con excepciones, musa, y la Italia tiene permanentemente ángel, España está en todos tiempos movida por el duende, como país de música y danza milenaria, donde el duende exprime limones de madrugada, y como país de muerte, como país abierto a la muerte.

En todos los países la muerte es un fin. Llega y se corren las cortinas. En España, no. En España se levantan. Muchas gentes viven allí entre muros hasta el día en que mueren y los sacan al sol. Un muerto en España está más vivo como muerto que en ningún sitio del mundo: hiere su perfil como el filo de una navaja barbera. El chiste sobre la muerte y su contemplación silenciosa son familiares a los españoles. Desde El sueño de las calaveras, de Quevedo, hasta el Obispo podrido, de Valdés Leal, y desde la Marbella del siglo XVII, muerta de parto en mitad del camino, que dice:

La sangre de mis entrañas
cubriendo el caballo está.
Las patas de tu caballo
echan fuego de alquitrán...

al reciente mozo de Salamanca, muerto por el toro, que clama:

Amigos, que yo me muero;
amigos, yo estoy muy malo.
Tres pañuelos tengo dentro
y este que meto son cuatro...

hay una barandilla de flores de salitre, donde se asoma un pueblo de contempladores de la muerte, con versículos de Jeremías por el lado más áspero, o con ciprés fragante por el lado más lírico; pero un país donde lo más importante de todo tiene un último valor metálico de muerte.

La cuchilla y la rueda del carro, y la navaja y las barbas pinchonas de los pastores, y la luna pelada, y la mosca, y las alacenas húmedas, y los derribos, y los santos cubiertos de encaje, y la cal, y la línea hiriente de aleros y miradores tienen en España diminutas hierbas de muerte, alusiones y voces perceptibles para un espíritu alerta, que nos llama la memoria con el aire yerto de nuestro propio tránsito. No es casualidad todo el arte español ligado con nuestra sierra, lleno de cardos y piedras definitivas, no es un ejemplo aislado la lamentación de Pleberio o las danzas del maestro Josef María de Valdivieso, no es un azar el que de toda la balada europea se destaque esta amada española:

-Si tú eres mi linda amiga,
¿cómo no me miras, di?
-Ojos con que te miraba
a la sombra se los di
-Si tú eres mi linda amiga,
¿cómo no me besas di?
-Labios con que te besaba
a la sierra se los di.
-Si tú eres mi linda amiga,
¿cómo no me abrazas, di?
-Brazos con que te abrazaba
de gusanos los cubrí.

Ni es extraño que en los albores de nuestra lírica suene esta canción:

Dentro del vergel
moriré
dentro del rosal
matar me han.
Yo me iba, mi madre,
las rosas coger,
hallara la muerte
dentro del vergel.
Yo me iba, madre,
las rosas cortar,
hallara la muerte
dentro del rosal.
Dentro del vergel
moriré,
dentro del rosal
matar me han.

Las cabezas heladas por la luna que pintó Zurbarán, el amarillo manteca con el amarillo relámpago del Greco, el relato del padre Sigüenza, la obra íntegra de Goya, el ábside de la iglesia de El Escorial, toda la escultura policromada, la cripta de la casa ducal de Osuna, la muerte con la guitarra de la capilla de los Benaventes en Medina de Rioseco, equivalen a lo culto en las romerías de San Andrés de Teixido, donde los muertos llevan sitio en la procesión, a los cantos de difuntos que cantan las mujeres de Asturias con faroles llenos de llamas en la noche de noviembre, al canto y danza de la sibila en las catedrales de Mallorca y Toledo, al oscuro ln Recort tortosino y a los innumerables ritos del Viernes Santo, que con la cultísima fiesta de los toros forman el triunfo popular de la muerte española. En el mundo, solamente Méjico puede cogerse de la mano con mi país.

Cuando la musa ve llegar a la muerte cierra la puerta o levanta un plinto o pasea una urna y escribe un epitafio con mano de cera, pero en seguida vuelve a rasgar su laurel con un silencio que vacila entre dos brisas. Bajo el arco truncado de la oda, ella junta con sentido fúnebre las flores exactas que pintaron los italianos del xv y llama al seguro gallo de Lucrecio para que espante sombras imprevistas.

Cuando ve llegar a la muerte, el ángel vuela en círculos lentos y teje con lágrimas de hielo y narciso la elegía que hemos visto temblar en las manos de Keats, y en las de Villasandino, y en las de Herrera, y en las de Bécquer y en las de Juan Ramón Jiménez. Pero ¡qué horror el del ángel si siente una arena, por diminuta que sea, sobre su tierno pie rosado!

En cambio, el duende no llega si no ve posibilidad de muerte, si no sabe que ha de rondar su casa, si no tiene seguridad de que ha de mecer esas ramas que todos llevamos y que no tienen, que no tendrán consuelo.

Con idea, con sonido o con gesto, el duende gusta de los bordes del pozo en franca lucha con el creador. Ángel y musa se escapan con violín o compás, y el duende hiere, y en la curación de esta herida, que no se cierra nunca, está lo insólito, lo inventado de la obra de un hombre.

La virtud mágica del poema consiste en estar siempre enduendado para bautizar con agua oscura a todos los que lo miran, porque con duende es más fácil amar, comprender, y es seguro ser amado, ser comprendido, y esta lucha por la expresión y por la comunicación de la expresión adquiere a veces, en poesía, caracteres mortales.

Recordad el caso de la flamenquísima y enduendada Santa Teresa, flamenca no por atar un toro furioso y darle tres pases magníficos, que lo hizo; no por presumir de guapa delante de fray Juan de la Miseria ni por darle una bofetada al Nuncio de Su Santidad, sino por ser una de las pocas criaturas cuyo duende (no cuyo ángel, porque el ángel no ataca nunca) la traspasa con un dardo, queriendo matarla por haberle quitado su último secreto, el puente sutil que une los cinco sentidos con ese centro en carne viva, en nube viva, en mar viva, del Amor libertado del Tiempo.

Valentísima vencedora del duende, y caso contrario al de Felipe de Austria, que, ansiando buscar musa y ángel en la teología, se vio aprisionado por el duende de los ardores fríos en esa obra de El Escorial, donde la geometría limita con el sueño y donde el duende se pone careta de musa para eterno castigo del gran rey.

Hemos dicho que el duende ama el borde, la herida, y se acerca a los sitios donde las formas se funden en un anhelo superior a sus expresiones visibles.

En España (como en los pueblos de Oriente, donde la danza es expresión religiosa) tiene el duende un campo sin límites sobre los cuerpos de las bailarinas de Cádiz, elogiadas por Marcial, sobre los pechos de los que cantan, elogiados por Juvenal, y en toda la liturgia de los toros, auténtico drama religioso donde, de la misma manera que en la misa, se adore y se sacrifica a un Dios.

Parece como si todo el duende del mundo clásico se agolpara en esta fiesta perfecta, exponente de la cultura y de la gran sensibilidad de un pueblo que descubre en el hombre sus mejores iras, sus mejores bilis y su mejor llanto. Ni en el baile español ni en los toros se divierte nadie; el duende se encarga de hacer sufrir por medio del drama, sobre formas vivas, y prepara las escaleras para una evasión de la realidad que circunda.

El duende opera sobre el cuerpo de la bailarina como el aire sobre la arena. Convierte con mágico poder una muchacha en paralítica de la luna, o llena de rubores adolescentes a un viejo roto que pide limosna por las tiendas de vino, da con una cabellera olor de puerto nocturno, y en todo momento opera sobre los brazos con expresiones que son madres de la danza de todos los tiempos.

Pero imposible repetirse nunca, esto es muy interesante de subrayar. El duende no se repite, como no se repiten las formas del mar en la borrasca.

En los toros adquiere sus acentos más impresionantes, porque tiene que luchar, por un lado, con la muerte, que puede destruirlo, y por otro lado, con la geometría, con la medida, base fundamental de la fiesta.

El toro tiene su órbita; el torero, la suya, y entre órbita y órbita un punto de peligro donde está el vértice del terrible juego.

Se puede tener musa con la muleta y ángel con las banderillas y pasar por buen torero, pero en la faena de capa, con el toro limpio todavía de heridas, y en el momento de matar, se necesita la ayuda del duende para dar en el clavo de la verdad artística.

El torero que asusta al público en la plaza con su temeridad no torea, sino que está en ese plano ridículo, al alcance de cualquier hombre, de jugarse la vida; en cambio, el torero mordido por el duende da una lección de música pitagórica y hace olvidar que tira constantemente el corazón sobre los cuernos.

Lagartijo con su duende romano, Joselito con su duende judío, Belmonte con su duende barroco y Cagancho con su duende gitano, enseñan, desde el crepúsculo del anillo, a poetas, pintores y músicos, cuatro grandes caminos de la tradición española.

España es el único país donde la muerte es el espectáculo nacional, donde la muerte toca largos clarines a la llegada de las primaveras, y su arte está siempre regido por un duende agudo que le ha dado su diferencia y su calidad de invención.

El duende que llena de sangre, por vez primera en la escultura, las mejillas de los santos del maestro Mateo de Compostela, es el mismo que hace gemir a San Juan de la Cruz o quema ninfas desnudas por los sonetos religiosos de Lope.

El duende que levanta la torre de Sahagún o trabaja calientes ladrillos en Calatayud o Teruel es el mismo que rompe las nubes del Greco y echa a rodar a puntapiés alguaciles de Quevedo y quimeras de Goya.

Cuando llueve saca a Velázquez enduendado, en secreto, detrás de sus grises monárquicos; cuando nieva hace salir a Herrera desnudo para demostrar que el frío no mata; cuando arde, mete en sus llamas a Berruguete y le hace inventar un nuevo espacio para la escultura.

La musa de Góngora y el ángel de Garcilaso han de soltar la guirnalda de laurel cuando pasa el duende de San Juan de la Cruz, cuando

el ciervo vulnerado
por el otero asoma.

La musa de Gonzalo de Berceo y el ángel del Arcipreste de Hita se han de apartar para dejar paso a Jorge Manrique cuando llega herido de muerte a las puertas del castillo de Belmonte. La musa de Gregorio Hernández y el ángel de José de Mora han de alejarse para que cruce el duende que llora lágrimas de sangre de Mena y el duende con cabeza de toro asirio de Martínez Montañés, como la melancólica musa de Cataluña y el ángel mojado de Galicia han de mirar, con amoroso asombro, al duende de Castilla, tan lejos del pan caliente y de la dulcísima vaca que pasta con normas de cielo barrido y sierra seca.

Duende de Quevedo y duende de Cervantes, con verdes anémonas de fósforo el uno, y flores de yeso de Ruidera el otro, coronan el retablo del duende de España.

Cada arte tiene, como es natural, un duende de modo y forma distinta, pero todos unen raíces en un punto de donde manan los sonidos negros de Manuel Torres, materia última y fondo común incontrolable y estremecido de leño, son, tela y vocablo.

Sonidos negros detrás de los cuales están ya en tierna intimidad los volcanes, las hormigas, los céfiros y la gran noche apretándose la cintura con la Vía láctea.

Señoras y señores: He levantado tres arcos y con mano torpe he puesto en ellos a la musa, al ángel y al duende.

La musa permanece quieta; puede tener la túnica de pequeños pliegues o los ojos de vaca que miran en Pompeya a la narizota de cuatro caras con que su gran amigo Picasso la ha pintado. El ángel puede agitar cabellos de Antonello de Mesina, túnica de Lippi y violín de Massolino o de Rousseau.

El duende... ¿Dónde está el duende? Por el arco vacío entra un aire mental que sopla con insistencia sobre las cabezas de los muertos, en busca de nuevos paisajes y acentos ignorados: un aire con olor de saliva de niño, de hierba machacada y velo de medusa que anuncia el constante bautizo de las cosas recién creadas.

Breve Historia de la Danza:

  • El ballet se originó a finales del siglo XV, a partir de los números de danza que se representaban en los festines de las cortes italianas. Estos elaborados espectáculos que aunaban pintura, poesía, música y danza, tenían lugar en espaciosas salas que se utilizaban tanto para banquetes como para bailes. Su contenido era normalmente alegórico-mitológico.
  • Los ballets cortesanos italianos fueron ampliamente desarrollados en Francia. El Ballet comique de la Reine, es el primer ballet del que sobrevive una partitura completa; por ello se suele definir como la fecha de nacimiento de este arte. La obra se estrenó en París en 1581, creada por Beaujoyeux y bailado por aristócratas aficionados en el Palais de Petit Bourbon, con la familia real sobre un estrado al fondo, y los espectadores en las galerías de los otros tres lados del salón. Ello determinó el carácter de los futuros ballets cortesanos, que cristalizaron en el siglo XVII en las diferentes cortes europeas, con un amplio despliegue de medios que incluía suntuosos vestuarios, decoración, fuentes artificiales, luminotecnia, y todo lo que pudiera favorecer el carácter espectacular de la obra.
  • El ballet de corte alcanzó su cumbre durante el reinado de Luis XIV (1643-1715),gran aficionado bailarín, cuyo apelativo de Rey Sol derivó de un papel que ejecutó en un ballet. Muchos de los ballets presentados en su corte fueron creados por el compositor italo-francés Jean Baptiste Lully y el coreógrafo francés Pierre Beauchamps, a quien se atribuye la determinación de las posturas de los pies.
  • En 1661, Luis XIV fundó la Academia Real de la Danza, para maestros. La danza estaba empezando a configurarse como una disciplina profesional.
  • En un primer momento sólo los hombres podían participar, y los papeles femeninos los realizaban disfrazados. Las primeras bailarinas no aparecieron hasta 1681, en un ballet llamado El triunfo del amor.
  • La técnica de la danza en este periodo, recogida por Raoul Feuillet en su libro Coreografía , incluía pasos y posiciones todavía identificables. Se desarrolló una nueva forma teatral: la ópera-ballet, que aunaba el canto y la danza en una serie de danzas unidas de tema común.
  • Los bailarines del siglo XVIII se veían entorpecidos por los trajes, zapatos, pelucas y miriñaques para ellas. Fue Marie Anne Camargo quien acortó las faldas y empezó a usar zapatillas sin tacón, para exhibir sus pasos y saltos. Su rival, María Sallé, desechó el corsé y se colocó túnicas griegas para bailar el Pigmalión .
  • A pesar del virtuosismo de los bailarines franceses, los coreógrafos que trabajaban fuera de París consiguieron una expresión más dinámica en sus ballets. Fue John Weaver quien eliminó las palabras e intentó transmitir sentido dramático usando sólo la danza y el gesto. En Viena se dio a conocer la pantomima.
  • En este sentido hay que destacar la figura de Jean Georges Noverre, cuyas Cartas sobre la danza y los ballets (1760) ejercieron una notable influencia. Para el los movimientos debían fluir natural y armónicamente. Noverre encontró una oportunidad para plasmar sus ideas en Stuttgart, Alemania, donde produjo por primera vez Medea y Jasón.
  • Fue su alumno Jean Dauberval quién llevó a la práctica sus principios en el conocido ballet La fille mal gardée (La muchacha mal custodiada, 1789).
  • En esta época fue cuando la danza en puntas empezó a desarrollarse , aunque los bailarines se ponían de punta sólo unos instante ya que aún no se habían inventado las zapatillas de punta dura.

  • El ballet Las sílfides, cuya primera representación tuvo lugar en París, inauguró el periodo del ballet romántico. Maria Taglioni, solista, interpretaba una criatura sobrenatural que es amada y destrozada de forma involuntaria por un mortal. Este ballet fue el inspirador de muchos cambios en las tendencias de la época.
  • También debemos mencionar Giselle (1841), con música de Adam y coreografía de Jean Coralli. Ya en este momento, las mujeres dominaban (y aún lo hacen) el ballet romántico.
  • Entre el ballet que vivía un proceso expansivo en Europa y la escuela bolera (danza académica española) surgió un importante vínculo. Los temas españoles comenzaron a estar de moda en los repertorios de los ballets. El gran coreógrafo Marius Petipa cristalizó la esencia española dentro del ballet clásico, produciendo entre 1847 y 1888 junto a Ivanov una serie de ballets y fragmentos de aire y estilo españoles que son verdaderas obras maestras. Entre ellas destacan Carmen y su torero, y Paquita, la cual utilizó en su presentación en San Petersburgo obteniendo una calurosa acogida.
  • Sin embargo en Europa el ballet empezaba a perder interés. Durante la segunda mitad del siglo XIX se produjeron pocos ballets destacables en la Ópera. Sólo podemos podemos señalar un par de obras maestras, Coppélia, Sylvia y La fuente, con música de Leo Delibes.
  • Rusia, por el contrario, no sólo siguió con la tradición del ballet, sino que lo desarrolló y fue perfeccionando su técnica, creando un estilo único , gracias sobre todo a Marius Petipa. Entre las obras de su período como maestro de la corte rusa, están los ballets quizás más conocidos: El Lago de los cisnes (1877, teatro Bolshoi), La bella durmiente (1890, teatro Mariinsky), y Cascanueces (1983, teatro Mariinsky), las tres en colaboración con el Liev Ivanov, sobre música de Piotr Ilich TChaikovski.
  • Petipa llegó a convertirse en un punto de referencia, así como el excepcional bailarín y posterior maestro y coreógrafo Michel Fokine (Míjail Mijáilovich Fokín), que hizo Hincapié en la idea de expresividad. Aspiraba a cambiar las estereotipadas tradiciones del ballet clásico por nuevas técnicas que reflejasen la danza como un medio de expresión, no como un fin en sí mismo.
    Los Ballets Rusos, fundados por Sergéi Diaghilev con la colaboración del anterior, supusieron el inicio del ballet moderno. Supuso el resurgir de la figura masculina que había sido olvidada y la aparición de figuras como Vátslav Nizhinski. La compañía creó un gran número de nuevas piezas, incluido un ballet de un solo acto de Fokine de temática oriental: El pájaro de fuego (1910), Sheherazade (1910) y Petruska (1911).
    Diaghilev contrató no solo a compositores y coreógrafos sino también artistas, pintores, poetas y compositores de Europa occidental, como Pablo Picasso y Maurice Ravel, para colaborar con los ballets. George Balanchine, y el bailarín y coreógrafo ruso-francés Serge Lifar abrieron nuevos horizontes al ballet.
  • Aquellos artistas que habían colaborado en la compañía contribuyeron al florecimiento del ballet en Europa y América. La célebre bailarina Anna Pavlova, que bailó en las primeras épocas de los Ballets, creó su propia compañía. Fokine trabajó con el futuro American Ballet Theatre. Massine colaboró con el Ballet Ruso de Monte Carlo, compañía creada tras la muerte de Diáguilev. Dos antiguas miembros de los Ballets Rusos, Marie Rambert y Ninette de Valois, colaboraron en la difusión británica del ballet. De Valois fundó la compañía que llegaría a ser el Britain’s Royal Ballet.

  • Entre los años 1920 y 1930 comenzó a desarrollarse en Estados Unidos y Alemania la danza moderna. Martha Graham, Doris Humphrey y Mary Wigman, crearon nuevos estilos de movimiento con un progresivo acercamiento al realismo. Se amplió la capacidad de movimiento con un uso más libre del cuerpo.
  • En la década de 1930, Massine inventó el ballet sinfónico, que trataba de expresar el contenido musical de sinfonías de los compositores alemanes Ludwig Van Beethoven y Johannes Brahms. Balanchine a su vez comenzó a crear ballets abstractos. Jewels (1967) está considerado como el primer ballet de larga duración de este tipo.
  • Durante los años 40 se fundaron en Nueva York dos grandes compañías de ballet, el American Ballet Theatre y el New York City Ballet. A partir de la segunda mitad del siglo XX, se han creado compañías de ballet en muchas ciudades de Estados Unidos y de Canadá.
  • En los años 50 las compañías rusas ( la del teatro Bolshói y el teatro Kírov, por ejemplo) hicieron por primera vez representaciones en Occidente. La influencia rusa sobre el ballet ha sido inmensa. Encontrándonos con los famosos casos de deserción como Rudolf Nureyev, Natalia Makárova, y Mijaíl Baryshnikov, director del American Ballet Theatre de Nueva York, desde 1980 hasta 1989.
  • .En España hay que destacar la figura de Víctor Ullate, quien en 1979 se convierte en el director del Ballet Nacional de España. En 1987 Maia Plisiétskaia fue nombrada directora artística del Ballet Lírico Nacional. La incorporación del coreógrafo y bailarín español Nacho Duato como director artístico de la Compañía Nacional en 1990 ha supuesto un cambio innovador en la historia de la compañía, que ahora se ha alejado del ballet clásico propiamente dicho.
  • Finalmente hay que destacar el esfuerzo cubano en el desarrollo del ballet con su Ballet Nacional de Cuba, fundado y dirigido por Alicia Alonso.
  • El repertorio del ballet actual ofrece una gran variedad. Coexisten ballets modernos con las reelaboraciones del repertorio clásico; sin embargo, podemos afirmar que es la danza moderna la que ahora mismo gana terreno, sigue buscando nuevas formas de desarrollo y perfeccionamiento, aunque siempre utilizando la danza clásica como una base de técnica y estilo ineludible.

jueves, 8 de octubre de 2009

Estudiar BALLET: mucho más que una vocación .....



- Mamá, quiero estudiar ballet - dice con seguridad y una sonrisa la joven de 17 años, parada en el umbral de la puerta de la cocina, con sus puntas y tutu rosado. Tal vez, la madre de la joven sienta temor por el futuro profesional de su hija pero no dice nada. Tal vez, dialogue con ella y, con cara larga, termine con venciéndose a regañadientes. O tal vez, sonríe más ampliamente que su hija pues sabrá que ella hará de su vocación una profesión, y será una persona feliz por el resto de sus días. En otras palabras: como madre, no había fallado. Algunas personas creen que el ballet, como otros tipos de arte y baile, es un pasatiempo que no debe considerarse como carrera. No obstante, hay muchas otras que ven que el arte y el trabajo pueden ir muy bonitos tomados de la mano. Mediante este blog, quisiera alentar a la juventud que desea realizar estudios de danza clásica a que lo hagan, y recordarle a los padres que una carrera en arte no es una carrera terrorífica ni para morirse de hambre: es una carrera repleta, la mayor parte del tiempo, de nubes azules y rosita (o sea, de felicidad) y que, a la vez, es capaz de generar dinero. Antes que nada, quiero decirles a todos los que desean estudiar ballet u alguna otra rama del arte, ya sea música, teatro, danza, escritura creativa, humanidades en general: No tienen nada, absolutamente nada, que perder. No frustren sus sueños ni tengan una vida que no les llena a cabalidad. No malgasten esta vida pensando que debieron haber hecho esto y lo otro y no lo hicieron. hagan todo lo que sus corazones les dicta que hagan. Crean en ustedes y verán que, a la larga, si hacen lo que les apasiona, todo les irá de maravilla. No dejen pasar LA oportunidad. A veces, llega sólo una vez. Ahora bien, me gustaría tener un corto monólogo con los padres de hijos ambicionados con ser artistas: apóyenlos; sean roca fuerte y estén con ellos en todo el trayecto. Ya de por sí, los artistas tienen demasiado presión encima. Como padres, no quieren ser una piedra en el camino al éxito de sus pequeños. Recuerden sus sueños; recuerden lo que querían… Y sean felices con la decisión de sus hijos. Estoy segura que no les defraudarán.

martes, 1 de septiembre de 2009

Historia de la danza Vale la pena mirar hacia atrás

Un libro que reúne dos siglos de la danza argentina, recopilado por especialistas en distintos géneros y publicado por el Consejo Argentino de la Danza por iniciativa de su presidenta, Beatriz Durante.


Si bien la danza estaba bastante olvidada, en lo que corresponde a la historia general de su desarrollo en la Argentina, un nuevo libro, “Historia General de la Danza en la Argentina”, lanzado a la venta aborda esa temática, abriendo sugerentes espacios de conocimiento. La idea original surgió del Consejo Argentino de la Danza (C.A.D.) hace pocos años, y fue su propia presidenta Beatriz Durante quien se encargó de coordinar y llevar adelante la materialización del proyecto. Tarea ingrata la de Durante, en un aspecto, porque en su accionar debía exigir rapidez y concisión en los convocados e invitados a colaborar en la redacción. Su meta fue por mucho tiempo: ¡El libro debe hacerse realidad!

La institución llamó a Carlos Manso, polifacético escritor y testigo de gran parte de la vida del Ballet del Teatro Colón, sobre todo a partir de su amistad con la figura señera de María Ruanova; a Laura Falcoff, crítica de danza e historiadora especialmente de la rama contemporánea del arte del movimiento, y a su vez coreógrafa y estudiosa del tango; a Enrique Honorio Destaville, crítico en la materia e historiador; y a Olga Fernández Latour de Botas, experta en el folclore argentino e historiadora del mismo, con vastos estudios de investigación. El resultado de la perseverancia y el compromiso de todos los convocados se corporiza en unas 400 páginas, de sólida y cuidada encuadernación, e ilustradas como nunca antes.

Los colaboradores completaron su cometido: Destaville comenzó con el ballet escribiendo “Mirada sobre el siglo XIX y el siglo XX en sus primeros años”; destaca especialmente su estudio sobre algunas personalidades como Nijinska, Boris Románov y Elena Smirnova. A continuación Manso enfoca los años previos a la creación del Ballet Estable del Teatro Colón hasta llegar a 1959, con minuciosidad de hechos, y frecuentes menciones a la influyente y notable figura de María Ruanova. Posteriormente, Dora Kriner (fallecida a la fecha) se refirió al Conservatorio Nacional de Música y Declamación en el que fue alumna, y tras su muerte el tema fue completado por Destaville. Este historiador continúa los títulos con “Gran apertura hacia otros estilos: 1960-2005”, tratando no sólo lo relativo al Ballet del Teatro Colón, sino también a las compañías extranjeras y a las particulares del medio local.

Es Destaville quien se introduce después en el “Panorama histórico del ballet en el interior de la Argentina”, tema que no contaba hasta ahora con antecedentes similares. Allí destaca la importancia del ballet en su desarrollo en los principales centros urbanos del extenso país. Es entonces el momento oportuno para que Laura Falcoff bucee en los vericuetos de la danza moderna y de la contemporánea, con sus pioneros (en especial recuerdo para el matrimonio Sajárov –Sakharov- que pasó muchas jornadas en nuestro país), y la importancia en ese campo de la gran figura de Oscar Araiz. Continúa este panorama la Sra. de Botas, en laborioso, luminoso y trascendente estudio sobre la danza folclórica argentina, que comienza a tratar con la figura del insigne Andrés Chazarreta. Para concluir, la obra histórica es completada con la “Historia del Tango”, estudiada obra de Laura Falcoff que aporta nuevos datos a loseúne otros.

La importancia del contenido escrito se ve realzada por el gran número de fotografías, muchas de ellas inéditas. La mayor parte proviene de los fotógrafos de planta del Teatro Colón, las invariables y generosas colaboraciones del estudio Annemarie Heinrich y Alicia Sanguinetti, y de otros profesionales, desaparecidos hace décadas. También los propios autores cedieron fotos de sus colecciones para enriquecer aún más la ilustración de la obra, y no faltan muestras de aficionados, testigos de peculiares momentos de la danza en la Argentina.

El inicial proyecto de este libro, llamado a tener relevancia en la cultura argentina, se materializa al hacerse cargo de la edición el Fondo Nacional de las Artes, de rica trayectoria desde su fundación en 1957. Así el libro tomó definitiva forma: el diseño gráfico y cuidado de la edición estuvo a cargo del Estudio Lo Bianco, y la corrección se debe al riguroso equipo constituido por Mario Valledor y Alicia Di Stasio. La impresión fue prolijamente efectuada por Artes Gráficas Papiros S.A.C.I.